Una de las estrategias favoritas de religiosos para respaldar su creencia
es argumentar que una persona de la talla de Albert Einstein era creyente
también. No importa cuantas veces se les demuestre que cuando Einstein usaba la
palabra "Dios" era sólo en forma metafórica siguen insistiendo con lo
mismo.
El lunes se subastará una carta inédita (o casi, hay quien mantiene que era
conocida por algunos) escrita por Einstein en 1954 al filósofo judío Eric
Gutkind en reacción a su libro "Elija la Vida: El Llamado Bíblico a Sublevarse."
Acá van dos párrafos:
"La palabra Dios para mi no es más que la expresión y producto de la
debilidad humana; la Biblia, una colección de leyendas si bien honorables, son
también primitivas. Ninguna interpretación, no importa cuan sutil, puede cambiar
esto para mi."
"Para mi la religión judía al igual que todas las otras religiones es una
encarnación de las más infantiles supersticiones."
¿Será suficiente ahora?
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